Miguel de Mihura
(1905-1977)
Hijo de un actor y empresario
teatral, vivió desde niño en un ambiente teatral que influiría
considerablemente en su obra
M.Mihura :
“Pues yo no sé... Ahora dicen
que soy un renovador. Pero yo no he querido renovar nada,hombre, yo sólo he
querido hacer lo que he hecho siempre en el teatro cómico, una cosa divertida,
vamos, lo que ha hecho todo el mundo que ha hecho eso, hombre.”
Queriendo hacer lo que todo el
mundo, hombre, escribió Tres sombreros de copa, su primera obra conocida
que no fue estrenada hasta 20 años más tarde.
A continuación, vamos a hablar de
una obra suya no tan conocida pero igual de divertida de carácter policíaco Melocotón
en almíbar (1958).
En la obra tenemos como
protagonista a Sor María una monja tópica como monja y tópica como detective,
es decir, un personaje extraordinario. Junto a sor María, una chica de “vida
alegre” Nuria, “la tanguista”,-profesión honesta dice ella que es- una de esas
criaturas favoritas de Mihura, las tiernas putillas, siempre suspirantes y un
poco tontas. El constante interés de Mihura por ellas se debe a verlas
indefensas, vulnerables, cándidas en el fondo y pocas veces felices. La tercera
mujer de esta comedia es Doña Pilar, la señora gorda, madura tontaina y
charlatana la que hace el único chiste: “Es un médico buenísimo y de toda mi
confianza. Cuando se murió mi marido fue él quién lo curó”.
Parece que en el teatro de Mihura
sólo hubiera mujeres ¿verdad?. Son las mujeres los personajes que se recuerdan
las que ponen en marcha el argumento, las que animan los diálogos. Sin las
mujeres las comedias de Mihura no serían posibles; y los hombres se quedarían
en nada. Quienes ponen la gracia, el interés, la salsa, el donaire, el enredo y
sujetan al espectador en la butaca, son las mujeres.
Junto a ellas aparecen Carlos,
Suaréz, Cosme y Federico pertenecientes a una banda de ladrones de la que Nuria
forma parte. El argumento sencillo y divertido hasta al final: la banda llega a
Madrid después de haber robado en una joieria de Burgos, Cosme se enferma y
acude a su cuidado sor María mandada por el médico porque el resto de
enfermeras había quedado con sus novios. Cuando parece que la monja-detective
lo sabe todo y lo cuenta sus deducciones son equivocadas, sus pistas falsas y
la banda se pone cada vez más nerviosa. Una comedia de los más peculiar por lo
que respecta al personaje de sor María y una obra en la que es difícil no
soltar más de una carcajada, una estupenda lectura para pasar estas vacaciones.
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